¿Tengo miedo a competir?

¿Miedo a competir? Quizás esto te suene…

Es probable que ahora mismo te estés preguntando si lo que tu sientes puede encajar aquí. O si lo que sienten tus hijos, o los jugadores de tu equipo, encaja. Si realmente es miedo a competir. Puede ser que tu seas el protagonista, alguien que sabe que está sufriendo en silencio “algo”, pero no sabe muy bien qué es.

Si encajas en esto que voy a contarte, te adelanto una buena noticia, puedes trabajarlo y ponerle solución. Ponte en situación y decide si este trabajo es para ti o no. Tecleo y te cuento a qué se parece el miedo, vamos al lío.

«Estoy desayunando y hoy es día de partido. Es un partido importante. Ese partido que llevamos tiempo preparando y que marcará el futuro de la competición. Las ganas de jugarlo se juntan con los nervios de estos días atrás. Pero ahora, parece que se han multiplicado. He vencido al despertador y he desactivado la alarma antes siquiera de que pudiera sonar. Los fines de semana de partido esto comienza a ser habitual.

Siento esos nervios (¿miedo?) crecer a pasos agigantados durante la mañana. A medida que se acerca el momento de comenzar la competición, estoy un poco más agitado, con una sensación extraña. Es una mezcla de muchas cosas, pero no sé muy bien de qué. Tampoco me he parado nunca a pensarlo. Yo hago lo de siempre, acabo mi desayuno, me pego una ducha, preparo la mochila y, como no, voy un par de veces (o tres) al baño antes de marchar. Cojo las cosas que necesito llevarme y salgo de casa.

Antes de llegar me doy cuenta de que, sin yo pretenderlo, he usado el viaje al pabellón/campo/pista para darle vueltas al partido. Doy vueltas sobre si jugaré hoy, si el entrenador me nombrará en la alineación inicial, o en caso de tener eso por seguro, vueltas sobre cómo lo haré…

A la vez que pienso eso rumio una serie de aspectos, por desgracia, negativos. Recuerdos de las últimas horas, días o semanas donde no he estado bienMolestias, malas actuaciones, errores cometidos, malos entrenamientos, broncas recibidas… Y pienso también que no quiero eso otra vez. No quiero que se repita. No quiero ni siquiera exponerme a que eso pueda pasar de nuevo, la última vez dolió, demasiado.

¿Qué por qué lo hago? No lo sé. La verdad es que tengo una sensación incómoda de indefensión, “no puedo NO pensar así”. Las mañanas en las que compito siempre es lo mismo. Yo no consigo “mandar” en mi cabeza. He perdido la guerra contra ella y ella lo aprovecha para jugar en mi contra, como siempre hace. Pienso algo que me han dicho muchas veces. Creo que ya lo he interiorizado. Han sido tantas las veces que he fallado y “perdido por mi mentalidad” …

Perder. Fallar. Defraudar. Ridículo… No estoy preparado. Me han dicho tantas veces que juegue tranquilo, con confianza… que el mensaje está ya vacío, ¿Cómo hago eso? Conceptos abstractos que flotan, sin saber muy bien ni cómo ni por qué, sobre mi cabeza.

Vestuario. Momento íntimo. Aquí estoy yo y mis pensamientos en un divertido duelo interno, antes de salir al ruedo. Peleándome conmigo mismo, intentando no pensar que saldrá mal. Batallando contra la visualización inconsciente de las últimas derrotas, de mis últimos fallos, de las últimas broncas…  

Me cambio de ropa mientras escucho las arengas de mis compañeros/entrenador y noto como me sudan las manos, tengo una sensación incómoda en el estómago y mi activación comienza a dispararse. Por momentos pienso… «No quiero jugar, ¿Qué hago aquí si no quiero jugar?» Ya es tarde, llegó el momento.

Arranca el partido.

 

Miedo a competir

 

¿Te suena? Todo esto sucede. Mucho. A mucha gente.

Lo que ocurre es que en algunos momentos es más incapacitante y tendrás ganas de no competir, de utilizar la primera excusa “decente” que se te pase por la cabeza (molestias, lesiones, estudios…). Lo peor de todo es que en ocasiones, si tienes mala suerte, lo conseguirás.

Evitarás la competición de ese día, te saltarás el partido, te quedarás sin jugar…

 

Soluciona tu miedo a competir

2 Claves. 2 Conceptos. 2 Acciones. 

Sentir angustia o miedo antes de una competición es una sensación más común de lo que imaginas. No eres raro. No estás solo. No eres el único que siente ese miedo, hay muchos más como tú. Es más, te diría que es bastante probable que la misma situación se esté dando, al mismo tiempo, en el vestuario rival. Pensar en esto la próxima vez que te ocurra, quizás te dé un poco de alivio. Algo has ganado ya leyendo esto 😉

Mi intención no es explicarte aquí algo que ya hayas leído en otro sitio. Simplemente quiero decirte que, si quieres que el miedo, la angustia o los nervios que tienes antes de competir jueguen a tu favor, el primer paso que has de dar es entenderlos.

Entender algo es un proceso. Cualquier proceso (como su propio nombre indica), se compone de diferentes fases o etapas. El proceso que hoy nos ocupa a ti y a mí es comprender tu miedo a competir.

Hoy te voy a hablar de esas etapas que necesitas ir completando. Solamente nombraré la primera y la segunda etapa del proceso, de TU proceso.

Autoconocimiento primero, aceptación después.

Reconocer que algo está ocurriendo. Aceptarlo.

  • Reconocer y aceptar. 2 palabras.
  • ¿Nada más?
  • Como lo oyes (lees, en este caso).

En psicología (no entiendo muy bien por qué), la gente da por hecho que el trabajo/entrenamiento que realiza ha de resultar efectivo en un periodo muy corto de tiempo. Que, en referencia a los aspectos psicológicos, es suficiente con escuchar, con saber. Que no hace falta tiempo, entrenamiento ni aplicación.

Si yo te digo que con reconocer cómo/cuándo aparece el miedo a competir y aceptarlo, la mitad del proceso está superado, automáticamente pensarás que es sencillo. Que lograrlo no te llevará mucho trabajo, ni esfuerzo, ni tiempo.

Sin embargo, si te digo que, con el saque y la derecha en tenis, serás un gran jugador… ves mucho trabajo por delante. Botar y lanzar en básquet. Driblar y pasar en fútbol…

Todos juegos de 2 palabras (reconocer-aceptar, saque-derecha, botar-lanzar, driblar-pasar…), pero el par “psicológico” asumes (por error) que será sencillo y rápido. No lo es.

Aceptar no suele ser un verbo que veas junto a la palabra miedo, y es que la gente no suele empezar su proceso por ahí. Combatir, neutralizar, suprimir o atacar ese “miedo a competir”. Son los verbos más comunes, pero no los más adecuados (al menos no para empezar).

Recuerda el objetivo: “Intentar entender el miedo y lo que éste te puede aportar”.

Te he dado los dos primeros pasos: Reconócelo. Acéptalo.

Hazte amigo de estos 2 verbos, porque si quieres mejorar tu rendimiento psicológico, te acompañarán durante mucho tiempo

Si quieres ir sabiendo un poco más sobre cómo funciona todo, contacta conmigo... ¡y mantente conectado!

Y tu, ¿Tienes miedo a competir?

 

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